SANTO DOMINGO. Los escándalos de corrupción que involucran a la empresa Odebrecht y la compra de los aviones Súper Tucano, serían la oportunidad que tendrían las autoridades para cambiar la percepción generalizada de corrupción y de impunidad gubernamental que ha prevalecido por décadas en el país. El planteamiento lo hace el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Programa República Dominicana (Flacso), Iván Ogando Lora, quien considera que las autoridades tienen pocas salidas para sacarle el cuerpo a esos casos, sin que se vea afectada seriamente su credibilidad.

—¿Usted considera que en esta oportunidad hay una verdadera voluntad política para combatir la corrupción?

Creo que el caso Odebrecht plantea una coyuntura que debe ser aprovechada por las autoridades para enviar una señal clara y contundente de su voluntad de transparencia y probidad en el manejo de los recursos públicos. Una oportunidad para sentar un precedente que haga cambiar la percepción generalizada de corrupción y de impunidad gubernamental que ha prevalecido por décadas en una gran parte de la opinión pública nacional.

—¿Debe el Ministerio Público ampliar las investigaciones y abarcar todas las operaciones de la empresa Odebrecht en el país?

Una investigación rigurosa y pormenorizada necesariamente tendría que abarcar todas las operaciones de Odebrecht en el país. En este caso particular, la admisión de parte de funcionarios de la misma empresa que confesaron que hubo pago de sobornos para los contratos de obras, refleja una presunción de culpabilidad en todas las acciones de la empresa brasileña en el país, por lo que las autoridades deben abarcar todos los aspectos y vinculaciones posibles para determinar culpabilidades de manera irrefutable. Una clara determinación de responsabilidades en todos los contratos de obra, también limpiaría de cualquier culpa a empresas y organizaciones nacionales que trabajaron con Odebrecht de buena fe y que no necesariamente compartieron ni fueron parte de las prácticas corruptas de la empresa brasileña.

—¿Cómo afectan a la clase política dominicana, los escándalos de corrupción de Odebrecht y los aviones Súper Tucano que actualmente se ventilan en el país?

Estos dos casos son representativos por dos razones principales. Primero, el monto de los recursos de que se habla, y segundo, el hecho de que las revelaciones son consecuencia indirecta de investigaciones que se llevaron a cabo fuera del país, no por iniciativa de las autoridades judiciales nacionales. No actuar en consecuencia, realmente dejaría muy mal parada la imagen de la clase política y de la institucionalidad nacional, ya no sólo a nivel local, sino a nivel internacional. Eso también envía una mala imagen sobre la aplicación del imperio de la ley en nuestro país a potenciales inversionistas extranjeros que se rigen por códigos anti-corrupción en sus propios países.

—¿Cuáles consecuencias tendrán esos casos para el sistema de partidos políticos?

Yo esperaría que como resultado de esta experiencia, los aspectos de transparencia y de rendición de cuentas en el manejo de los fondos públicos sean reforzados en el interior del sistema de partidos políticos, así como también que se cumpla de manera exhaustiva y objetiva un régimen de consecuencias en caso de incumplimiento o faltas demostradas. Para ello es absolutamente necesario aprobar una ley de partidos que real y efectivamente promueva mayor institucionalidad, transparencia y orden en el sistema de partidos.

—¿Usted cree que los casos llegarán hasta las últimas consecuencias?

Siento que hay un escepticismo general en parte de la población en cuanto a si esto llegará a sus últimas consecuencias. Pero por otro lado, hay una presión en aumento de una parte de la población que requiere respuestas. En todo esto la prensa, en todas sus expresiones, también está llamada a jugar un papel sumamente importante para cimentar su propia credibilidad. Veo muy difícil que pueda haber una salida “fácil” para sacarle el cuerpo a la situación sin afectar seriamente la credibilidad de las autoridades. El hecho de que también estamos en la palestra internacional con estos casos, es un elemento adicional que empuja a que se avance en las investigaciones. Como dominicanos tenemos que confiar que se llegue hasta las últimas consecuencias. No se puede caer en la desidia o en el desinterés si queremos que nuestro país y sus instituciones avancen. Esto es realmente un tema que trasciende cualquier militancia política partidista.