Mientras los líderes mundiales están reunidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York en septiembre de 2017, más de 260 millones de niños, niñas y jóvenes que actualmente no estudian esperan una solución para su regreso a la escuela. El actual financiamiento de la educación no es el adecuado en la mayoría de los países en desarrollo, lo que ha dado lugar a que las familias en gran medida estén pagando por el aumento de la privatización de la educación. Los líderes mundiales se comprometieron en el 2015 a no dejar a nadie atrás, pero la disminución de la ayuda a la educación y el financiamiento interno inadecuado para la educación han dejado a muchos niños, niñas y jóvenes atrás. A menos que se tomen medidas urgentes, más niños, niñas y jóvenes serán las y los destinatarias/os de promesas incumplidas para el año 2030.
La acción de los líderes mundiales tiene el poder de poner fin a la crisis de la educación global hasta el 2030. Próximo a la Asamblea General de la ONU de 2017, ocurre otro momento estratégico en el que los gobiernos deben hacer promesas creíbles para financiar la educación: la conferencia de reabastecimiento de la Alianza Mundial para la Educación, prevista para febrero de 2018. Instamos, por lo tanto, a los líderes mundiales que se reunirán durante la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2017, a renovar su compromiso hacia una alianza mundial para poner fin a la crisis educativa y lograr el ODS4 hasta 2030.
La educación tiene un poder transformador único para crear una vida mejor para todos y todas y permitir el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030. Los líderes mundiales corren el riesgo de crear una reputación histórica para la Asamblea General de este año, que podrá ser conocida como la asamblea de las promesas incumplidas y los objetivos insostenibles. Recordamos a los líderes mundiales que este es el momento de actuar con sentido de urgencia. Ustedes tienen el poder de hacer historia al proporcionar:
1. Apoyo global al financiamiento nacional para la educación: Se estima que el financiamiento para la educación en países de ingresos bajos y medianos necesita aumentar constantemente de US$ 1,2 billones a US$ 3,0 billones en 2030. Se estima que el 97% de estos recursos debe provenir de fuentes nacionales. La pérdida de ingresos en los países en desarrollo relacionada a la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos impide su desarrollo.
2. Aumento de la ayuda a la educación: La mayoría de los países donantes, como los Estados Unidos, Francia y Japón, están ahora muy por debajo de su compromiso de destinar el 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo. En promedio, los países miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE, que representa a los principales donantes, gastan sólo el 0,32% de su PIB.
3. Tiempo para apoyar las reformas tributarias mundiales para financiar la educación: Terminar la evasión fiscal crearía un gran punto de inflexión para generar financiación para el desarrollo, pero la solución para resolver la injusticia fiscal mundial exige el liderazgo y el apoyo de todas las naciones bajo la bandera de un 2organismo intergubernamental de las Naciones Unidas para la cooperación fiscal.

http://forosocioeducativo.org.do

semanalatinoamericana.campanaderechoeducacion.org/

El Foro de Gestión de Riesgos de Desastres de la República Dominicana cuya Coordinación General la lleva actualmente la FLACSO Programa RD, colocó el siguiente mensaje en el día de hoy:

 

Hoy, 22 de septiembre, es el DÍA NACIONAL DE PREVENCIÓN DE DESASTRES Y ATENCIÓN A EMERGENCIAS en la República Dominicana. Esta fecha, establecida mediante el decreto 1080 del 24 de septiembre del 2003, permite enfocar la atención nacional en la necesidad de aunar esfuerzos para trabajar por una efectiva gestión de riesgos de desastres en el país de forma que avancemos hacia la reducción de riesgos y la consolidación de una comunidad establecida en la seguridad.

El día nacional nos encuentra en una fase de respuesta al impacto causado por el paso del Huracán María, ubicado ayer al mediodía a unos 185km al noreste de Puerto Plata, fenómeno que siguió una ruta similar al Huracán Irma que nos impacta dos semanas antes. Las afectaciones generadas por estos dos fenómenos naturales convertidos en desastres, las sienten millones de personas en el país, específicamente los colectivos que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad, y que son los que frecuentemente se ven afectados por fenómenos climáticos extremos. Las desigualdades existentes en el país, las cuales generan inequidades socioeconómicas, de género y étnicas, exacerban el impacto de los desastres como se comprueba una vez más con el paso de los Huracanes Irma y María.

A las comunidades más afectadas por el desastre, el día de hoy las encuentra frente al enorme reto de reconstruir medios de vida, viviendas y reponerse a perdidas, además de la exposición a enfermedades y situaciones de violencia. El país se encuentra ante el reto de lograr avances concretos hacia la reducción del riesgo de desastres y específicamente en el marco de los compromisos asumidos en el Marco de Sendai y las áreas prioritarias que este establece.

El Estado tiene la responsabilidad de continuar haciendo esfuerzos para que el país se pueda recuperar rápidamente y en mejores condiciones que las que tenía antes del desastre. Reconocemos la labor de los organismos de atención a emergencias y exhortamos que se continúen evaluando las oportunidades de hacer un mejor trabajo.

Esta fecha coincide con eventos que se produjeron un 22 de septiembre: el Huracán George en 1998, y el terremoto de Puerto Plata en el 2003.

Nuestra comunidad en el Foro de Gestión de Riesgos de Desastres de la República Dominicana sigue comprometida con la reducción de riesgos de desastres en el país y la región.

Les compartimos de nuevo nuestro formal posicionamiento frente a los retos existentes en documento anexo: http://bit.ly/2fGFZ0b

También les comparto el vídeo elaborado por Oxfam en conmemoración al Huracán Georges y los aprendizajes que deja su paso: https://youtu.be/Qc4znwO6Muo

Podemos compartirlo en nuestras organizaciones hoy Día Nacional de Prevención de Desastres y Atención a Emergencias.

 

El Programa FLACSO-RD culminó el Diplomado en Comunicación Estratégica para la Gestión del Riesgo de Desastre en la República Dominicana. Esta actividad se realizó en el marco del proyecto “Fortalecimiento de las Capacidades en Comunicación Estratégica para la Gestión Integral de Riesgo del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta (SN-PMR) de la República Dominicana”, el cual es implementado por la Asociación Solidaria Andaluza de Desarrollo (ASAD) en alianza con la Escuela Nacional de Gestión Integral de Riesgo de Desastre y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID).

En la ceremonia se recalcó la importancia de la capacitación en tema de riesgo de desastre en un país de alta vulnerabilidad como la República Dominicana. En este contexto, se resaltó la relevancia del rol de la prensa y de la comunicación para una buena preparación y respuesta ante riesgo de desastres.

Un total de 33 responsables de comunicación de las diferentes instituciones que componen el SN-PMR aprobaron satisfactoriamente todos los requisitos del programa académico, el cual tuvo como objetivo principal Fortalecer las capacidades técnicas y operativas del personal del SN-PMR y de otros actores clave en comunicación estratégica para la GdR a través de un plan de formación que permita:

• Conocer los procesos y contenidos que conlleva la gestión y elaboración de información en gestión de riesgos a nivel interno y externo incluidos los medios de comunicación.

• Analizar la función de la comunicación en la gestión de riesgos.

• Planificar la comunicación organizacional en gestión de riesgos en diferentes contextos, por ejemplo, relaciones con la población, situaciones y crisis, comunicación corporativa, etc.

• Incursionar en el montaje de campañas de difusión y creación de piezas de comunicación para el cambio social y la sensibilización frente a una amenaza.

• Fortalecer las relaciones con los medios de comunicación de cara a la comunicación de la GdR.

El Diplomado se compuso de cinco módulos impartidos en de 96 horas entre abril y junio del 2017, en modalidad presencial y semi presencial. La coordinación por parte de FLACSO-RD estuvo a cargo de Cristina Bianchi, Docente Asociada, con la supervisión de Lourdes Meyreles y en la capacitación participaron más 12 especialistas en diferentes áreas vinculadas a la comunicación y a la gestión de riesgo. Como producto del Diplomado, en la ceremonia de clausura también se presentó la campaña “Dale Color a la Prevención”, la cual fue diseñada por los participantes.

En los últimos años se ha vuelto recurrente la noticia del impedimento de la entrada de productos dominicanos a través de los diferentes puntos de la frontera terrestre por parte de las autoridades de Haití. La noticia es seguida entonces por reclamos de productores y comerciantes nacionales que a su vez provocan reacciones y declaraciones de los sectores oficiales dominicanos vinculados a los temas de comercio exterior, así como la activación de canales formales de comunicación para promover reuniones bilaterales con vistas a abordar el asunto con sus contrapartes haitianas.

En fin, es un libreto que hemos repasado en varias ocasiones y que generalmente concluye con arreglos ad hoc que restablecen el comercio, pero solo de manera parcial o temporal, hasta la próxima crisis.

Para superar la falta de institucionalidad del comercio bilateral terrestre, algunos sectores nacionales han llegado a proponer la negociación de un acuerdo de libre comercio con Haití. Si tomamos en cuenta que las importaciones formales desde República Dominicana a Haití, representan más de 20 veces las importaciones de bienes haitianos a nuestro país y que la relación de intercambio a través del comercio informal transfronterizo es sin duda mucho mayor, resulta evidente la razón por la cual del lado haitiano no exista el más mínimo interés en establecer un acuerdo de libre comercio.

Además, no es imprescindible suscribir un tratado comercial bilateral cuando ya existe el Acuerdo de Asociación Económica con la Unión Europea (EPA), el cual bien puede servir como referente para regular el comercio transfronterizo si Haití lo ratificara, pues su Art. 238 sobre Preferencia Regional estipula que todas las preferencias y los compromisos que Haití le concedió a la Unión Europea, se la tiene que ofrecer a los demás países de la región. El hecho de no haber ratificado el EPA, después de siete años de haberlo suscrito, indica una clara falta de interés por parte de las autoridades oficiales y del sector privado haitiano en establecer cualquier acuerdo que implique reciprocidad con su vecino oriental.

Para los dominicanos, el problema del comercio fronterizo con Haití no es un problema de aranceles, sino de facilitación de comercio. Haití es de las economías del hemisferio más liberalizadas, incluso mucho más que República Dominicana. Esto fue producto de una liberalización unilateral generalizada a finales de la década de los ochenta, bajo la asesoría técnica de organismos internacionales. La acelerada velocidad de la liberalización condujo a la desaparición de innumerables pequeñas y medianas empresas industriales, así como de una importante parte de la producción agrícola haitiana. Como resultado, hoy Haití presenta una limitada oferta exportadora y es altamente dependiente de importaciones agrícolas. Las importaciones desde nuestro país constituyen una de las principales fuentes de aprovisionamiento del mercado haitiano, en particular de alimentos relativamente baratos y manufacturas básicas.

Sin embargo, en Haití hay distintos grupos empresariales con capacidad de influir a nivel político para proteger lo poco que les queda de su mercado interno y defender sus propios intereses a cualquier precio. En particular los grandes empresarios importadores haitianos tienen en los mercados fronterizos y su comercio informal una fuerte competencia. Esa es una de las razones por la que, con las autoridades oficiales, bajo cualquier excusa espuria, prohiben o dificultan la entrada de productos dominicanos a través de la frontera. De esta forma, se importan de terceros países a través del comercio formal aunque ello perjudique a miles de pequeños comerciantes haitianos en la frontera, así como también a los consumidores de sectores más pobres de la población que tienen que pagar precios más caros por los productos de subsistencia.

No existe ningún sector exportador formal ni informal haitiano que tenga al mercado dominicano como una prioridad vital, por lo que ante las imposiciones unilaterales de bloqueo al comercio transfronterizo, la parte dominicana, salvo la diligencias de índole política, es poco lo que puede hacer en términos de retaliación comercial para evitar estas prácticas. Tampoco es viable, demandar a Haití ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En consecuencia, es necesario repensar alternativas que permitan promover una relación comercial transfronteriza más estable, ordenada, balanceada, predecible e institucionalizada. Para esto, lo primero es reconocer la necesidad de reducir el gran desequilibrio comercial entre ambos países como manera de fomentar la interdependencia productiva y comercial bilaterales. En la medida que sectores exportadores haitianos, tanto formales como informales, desarrollen intereses en el mercado dominicano, en esa misma medida, dichos sectores serán el contrapeso para ejercer presión política ante los grandes sectores importadores haitianos que obstaculizan el comercio bilateral informal. Dadas las limitaciones actuales de la capacidad productiva haitiana, desarrollar el interés de exportadores haitianos en nuestro mercado constituye un proceso a mediano y largo plazo. Sin embargo, se pueden ir tomando medidas que contribuyan a crear un clima de comercio bilateral más confiable.

Una posibilidad sería ofrecer de manera unilateral, acceso preferencial de tasa cero al mercado dominicano a todos los bienes producidos en Haití que cumplieran con las normas de origen, y requisitos fitosanitarios establecidos por la República Dominicana. El tratamiento de arancel cero a los productos haitianos, estaría condicionado a que las autoridades de ese país implementen las medidas necesarias para favorecer procedimientos de facilitación del comercio terrestre para hacerlo más transparente, expedito y predecible, así como evitar prohibiciones antojadizas y sin respetar las reglas del comercio internacional establecidas. Esto no es una idea nueva, ha sido discutida en círculos técnico y académicos, pero hasta donde sabemos, nunca formalmente considerado a nivel oficial.

Una propuesta de esta naturaleza busca salvaguardar los intereses de una parte importante del sector productivo dominicano que sufre los avatares constantes de la informalidad y la falta de previsibilidad en la frontera terrestre.

La concesión de preferencias arancelarias unilaterales a productos haitianos no representaría una amenaza a la producción nacional. Ya estamos abiertos a la competencia de los Estados Unidos así como a los países centroamericanos y de la Unión Europa. En todo caso, si alguna rama de la producción resultaría afectada, sólo hay que suspender la preferencia unilateral para los productos de dicha rama. Por otro lado, una propuesta de esa naturaleza tendría un efecto político muy positivo para la imagen de la República Dominicana a nivel internacional, ya que neutralizaría los falsos argumentos esparcidos por sectores externos interesados, acerca de que nuestro país es contrario al bienestar del pueblo haitiano. Se crearía un importante referente de cooperación Sur-Sur con Haití, ya que “cero arancel” a los productos haitianos, es algo que ni siquiera los mismos países de la CARICOM, del cual Haití es miembro, le conceden a una gran parte de las exportaciones haitianas.

La implementación de un régimen de preferencia unilateral crearía también un mejor ambiente en el contexto de las relaciones domínico-haitianas que facilitaría avanzar en otros temas de la agenda bilateral. Pero aún en el caso de que Haití rechace implementar medidas de facilitación de comercio transfronterizo a cambio del tratamiento de arancel cero, la mera divulgación de este ofrecimiento a nivel internacional como medida de cooperación con Haití, mejoraría la imagen dominicana en el plano internacional.

Está claro que la estabilidad del comercio transfronterizo depende en gran medida de que sea menos asimétrico. De otra manera el riesgo de bloqueos será una amenaza constante que no permitirá la transparencia y la institucionalización del comercio entre ambas naciones. La creación de interdependencia comercial entre los dos países, es algo absolutamente necesario para garantizar el crecimiento y la sostenibilidad de las relaciones comerciales deseadas.

Un análisis sopesado e incluyente sobre la posibilidad de implementar una iniciativa de preferencia unilateral a los productores haitianos, sería un elemento importante, aunque no suficiente para ir conformando una política de atención permanente al comercio transfronterizo.

El autor es Director de FLACSO-RD

http://bit.ly/2uyP7IX